lunes, 9 de enero de 2023

[Demonio a la venta] Capítulo 37


No es sino hasta cuando Remiel te besa que te das cuenta de que estás temblando.

¿Comenzaste a temblar cuando él te tocó o no fue sino hasta después de que te besara que te diste cuenta de tu temblor? No lo sabes muy bien. Tu cuerpo tiembla, tus dientes castañean, y sientes más frío que miedo. Las llamas ardientes en tus huesos retroceden, el frío de diciembre vuelve a aparecer, tu ropa y cabello empapados en sudor comienzan a enfriarse, envolviéndote como un manto. El brazo que usas para rodear a Remiel tiembla, como si hubieras levantado algo demasiado pesado, no puedes detenerlo.

El clima es demasiado frío, los líquidos expuestos al aire rápidamente comienzan a volverse pegajosos y helados, como con el sudor, como la sangre. La sangre que Remiel frotó contra tu cara también está perdiendo su temperatura, solo el área cubierta por sus palmas sigue tan cálida como siempre. Tus manos no están tan limpias como las suyas, la tinta y sangre (y quizás materia cerebral) están esparcidas por tus manos y mangas. Bajas la mirada repetidas veces, el cadáver a tus pies tuvo una muerte horrible.

Lo mataste. Solo es ahora que tu mente registra esto con claridad.

Has matado a infinidad de demonios, y todos eran bestias malvadas, no personas. Ahora mataste por primera vez a un sirviente de Dios. Este crimen es monstruoso e imperdonable. Remiel vuelve a levantar tu barbilla, previniendo que bajes la mirada hacia el cadáver de tu obra. Sus palmas son cálidas, sus labios suaves, y un tipo de aterradora pero fascinante llama ardiente late en sus rojas pupilas. Cierras los ojos, como si acabaras de despertar con Remiel en alguna fría mañana, incluso usando la mayor fuerza de voluntad, es difícil moverse de inmediato.

—Estoy bien —dices con dificultad después de varios minutos, empujas a Remiel—Vete de aquí, es probable que vengan refuerzos.

Remiel suelta tu mano y te mira inquisitivo, esta vez respondes con cuidado tu suposición sobre el mecanismo de maniobra de la Santa Sede. Si ninguna señal es recibida entonces no habrá bloqueos a gran escala, después de todo, la mayor parte de la búsqueda en esta ocasión es con el propósito de lanzar una amplia red, y conforme más amplia sea red son menos y más esparcidos, inevitablemente habrá formas de escape. Remiel escucha con atención, asiente con frecuencia y finalmente sugiere que se deben encargar de los cadáveres.

—No seas demasiado cuidadoso, es suficiente con que nos dé tiempo suficiente para irnos lejos —Remiel entrecierra los ojos y tuerce las comisuras de su boca—. Simplemente fertiliza tu jardín.

Esa sonrisa es bastante fría, pero al mismo tiempo tranquila. Cuando levantas la cabeza para verle, su expresión es la de alguien que sabe exactamente lo que va a hacer. Su mirada es tranquilizadora, hace que las personas crean que todos los problemas desaparecerán eventualmente, e incluso si no es así, él los resolverá de a uno por uno.

Hay cuatro cadáveres aquí y solo el que provocaste se ve particularmente espantoso. Los otros tres (incluyendo el que fue apuñalado por Remiel después de que lo dejaras inconsciente) básicamente murieron por una fractura en las vértebras, murieron de forma limpia; no hay lugar a dudas de que Remiel es un experto en matar. Llevan al jardín los cadáveres que no sangran demasiado, tienen que encontrar un medio de transporte para evitar que se mache de sangre por todas partes. Abres el cuarto de servicio en busca de una camilla, pero Remiel ve algo más, señala el carrito en una esquina y se echa a reír.

—Lo recuerdo, lo usaste para traerme—dice, negando alegre con la cabeza—. Ah, qué mundo tan maravilloso.

Algunas veces no entiendes en absoluto su sentido del humor, él se ríe de sus propias cicatrices como si fuera realmente divertido. Pero tú estás de acuerdo con la segunda parte de la oración, qué mundo tan maravilloso. Hace un año trajiste con ese carrito a un demonio medio muerto, y un año después son cómplices en esconder los cadáveres de clérigos. Hace seis años no eras capaz de imaginar la vida de un sacerdote común, hace un año no eras capaz de imaginar ser tan depravado y tan intensamente emocional, y hace unos minutos no eras capaz de imaginar que podrías seguir de pie al lado de Remiel, conversando, besándose.

Cavan en el jardín y entierran los cuerpos. Ordenan la mesa y las sillas de vuelta en su lugar, arrastran la suave cobija del sofá para cubrir la sangre en el piso. Remiel sabe cómo cubrir los hoyos por munición, y tú, que en estos últimos años has asistido a muchos animales y niños con heridas, sabes cómo manejar las manchas de sangre.

—¡Prácticamente somos una pareja innata! —dice Remiel—. Deberíamos ir a un lugar donde los pájaros ni siquiera caguen y nos convertirnos en bandidos, mataremos por dinero rompiendo la ley. Qué feliz cooperación.

Sabes que no habla enserio, Remiel es bueno matando, pero no le gusta ser un criminal, o de lo contrario, hace muchos años no habría elegido ir al campo de batalla. Está divagando porque sobrevivieron (a decir verdad, desde que te lanzaste sobre ese hombre con la brújula) en ese par de ojos hay una euforia delirante. Sigue hablando, habla sobre la ruta de escape, habla sobre el futuro.

—Debemos ir al oeste, atravesaremos el Lago Cochrane, hasta llegar a las Grandes Llanuras —dice—. Cuando iba de un lugar a otro revisé esa ruta y todas las personas son pobres, es bastante desolado, no es un buen lugar para una niña pequeña, pero está bien para nosotros. Hay pocos adultos en ese lugar, conseguiremos un coche, la gasolina necesaria, y escaparemos por varios días sin necesidad de toparnos por accidente con una o dos personas; aunque lo más seguro es que haya más liebres que personas. Cruzamos las Grandes Llanuras hasta topar la frontera, el sur está repleto de residencias ilegales y contrabandistas, ahí todo es un desorden y a nadie le importará quién eres. En cambio, la situación en el norte no es mala, no hay demonios, y está fuera del alcance de la Santa Sede, vienen y van todo tipo de personas, si podemos asentarnos los problemas no serán nada que no podamos resolver, es mejor que en el sur. Tenía un amigo ahí y antes de morir me contó sobre la miel de maple de su ciudad natal.

Él describe con cuidado el camino a seguir, los medios de transporte y el plan de reserva, intercalado con trampas para liebres, cómo hacerlas, cómo son las plumas blancas de ciertas aves, cómo encontrar el tesoro oculto de las ardillas. Remiel parece saber todo, te lo cuenta confiado, parece un pez que está a punto de entrar a nadar en el mar. Te relajas, pero al mismo tiempo sientes una conmoción insoportable.

Abrazas a Remiel por detrás, envueltes tus brazos alrededor de su cintura, entierras tu cabeza en su cuello. Él es tan cálido y firme como una piedra. Lo escuchas respirar suavemente, quizás ríe, quizás suspira.

—No importa, no será demasiado difícil —dice, palmeando el dorso de tu mano—. Después de la primera vez, una vez que huyamos de esos refuerzos, no habrá nada más de qué preocuparse.

—No buscarán en todas partes —dices—. Una vez que vuelva, retirarán los equipos.

El cuerpo de Remiel se tensa entre tus brazos.

—¿Qué? —pregunta.

—Una vez que vuelva…

Aparta tus manos, separándote de su cuerpo y dándose la vuelta para verte. Esa alegría delirante finalmente se desvanece.

—¿A dónde vas a volver? —te interrumpe con firmeza.

—A la Santa Sede —respondes.

—¿Aún quieres volver? —dice incrédulo y señala el suelo del jardín—. ¿Después de esto?

—Tengo que volver —dices—. Su Majestad el Papa me necesita.

Los labios de Remiel tiemblan, las líneas de sus mejillas se tensan y es probable que esté mordiendo la carne interna de su boca para evitar que surjan inmediatamente irreparables palabras viciosas. La furia cubre su rostro, incluso más que antes.

—¿Te arrepientes? —dice—. ¿Te diste una maldita cuenta de lo que hiciste hace un momento después de que los enterramos? ¿Tienes miedo? Buen chico, ¿tienes miedo de no conseguir un boleto al Cielo así que quieres entregarte a sus puertas como penitencia? Ja, ¡entonces realmente eres un jodido santo devoto intensamente conmovedor! Tu creador definitivamente enloquecerá de alegría, los cerdos que han escapado de la pocilga vuelven sin que nadie los persiga de regreso, celebrarán después de tu matanza, pisotearán tu cadáver, ¡una res ejemplar!… ¡se merece una recompensa!

Habla cada vez más y más rápido, sus manos rodean tu cuello. Intentas interferir varias veces, pero fallas en encontrar la oportunidad adecuada, y cuando él llega al final, por fin eres capaz de hablar.

—No me arrepiento —dices.

Eres tanto un cómplice como el principal instigador, y un sirviente de Dios ha muerto en tus manos. Te sientes triste pero no tienes miedo. La balanza pone a Remiel en un lado y a ellos en el otro. Si eliges a Remiel, entonces asumirás las consecuencias de matarlos. Es tu elección, independientemente de que sea buena o mala, correcta o incorrecta, has tomado esa decisión y eres responsable por ella. Los ojos de Remiel son como llamas, su furia es vivida, está tan cerca de ti que su aliento cae sobre tu rostro, sabes que incluso si lo hicieras de nuevo tomarías la misma decisión.

No te arrepientes.

Pero tienes que volver.

Remiel te dijo que el bien y el mal no son dos cajas que son lo uno o lo otro, y está en lo cierto, el mundo no es un cuento de hadas en blanco y negro. Tus manos están cubiertas de sangre, tu fe se tambalea, y las puertas al Cielo han sido cerradas para ti. Pero la mayor parte de tu vida pertenece a ese lugar, la Santa Sede es tu familia, es tu escuela, es tu pueblo natal, y sus reglas y técnicas constituyen tu sangre y huesos; por un impacto se han desquebrajado, pero es imposible que se conviertan en polvo y se esparzan en tan solo un día. Amas muy, muy profundamente a Remiel, lo amas más que a todos los seres vivos, lo amas más que a ti mismo. Y sin embargo, eres tan firme que veinte años de enseñanzas doctrinales no reclamaron tu ser ni tampoco tu amor.

Crees en Dios, a pesar de las dudas. Amas profundamente a Remiel, pero además del amor hay otras cosas que influyen tu decisión. Esta no es una saga fantasiosa que cambiará el mundo, ni tampoco es una perfecta historia romántica, los protagonistas en esas historias pueden avanzar triunfantes sin la menor duda, y tú no puedes hacerlo, tú eres solo una persona común como cualquier otra.

Después de todo, tú solo eres el hijo del hombre.

—Te amo —dices—. Tengo que volver.

Remiel exhala largamente, como un globo lleno siendo pinchado por una aguja, y su enojo escapa a través de la abertura. Por un momento se queda en silencio, ya no está enojado, su rostro parece triste y agotado.

—Olvida lo que dije, lo siento —dice—. Enoc, ¿realmente “quieres” volver?

¿Quieres?

Quieres volver, cumplir con el llamado y tener audiencia con el Papa. Quieres volver al lugar donde creciste, las túnicas que vienen y van son amables, los himnos arrullan tu añoranza, el órgano canta, el gran santuario es brillante, los candelabros de plata y las lámparas de cristal brillan con luz divina. Es posible que tu alma aún pueda ser aceptada en el Cielo, tu cadáver traerá nueva vida a otros, y el final será tan brillante como la prometida vida después de la muerte. Anhelas volver y enfrentar tu destino predeterminado, como una hoja caída que vuelve a sus raíces.

Quieres quedarte, abrazar a Remiel, decirle que te irás con él. Subirán a un coche, con destino al oeste, cruzarán el Lago Cochrane y viajarán por las vastas y poco pobladas Grandes Llanuras. Cazarán liebres, y él te contará cuantas ramificaciones hay en las astas de un ciervo, y en qué estaciones maduran ciertas frutas silvestres. Caminaras con él, verás el mundo que nunca conociste y conocerás a todo tipo de personas. Anhelas quedarte, sobrevivir, pasar tu vida en este mundo de alegrías y tristezas.

Esto es lo que quieres.

Quieres volver, quieres quedarte, las dos ideas pesan por igual. Además de eso, siendo el Hijo de Dios, tienes responsabilidades y obligaciones, Su Majestad te necesita, y tienes que ser responsable de la situación en general (de aquellos que no conoces, con los que nunca tuviste contacto, pero han sido enfatizados infinidad de veces por infinidad de personas), ser un sacrificio. Así que un peso es agregado a un lado de la balanza, tienes que volver.

—Quiero… volver —tu tono es más de duda de lo que crees—. Por Su Majestad el Papa, por la situación en general, por la humanidad…

Tus maestros estarán encantados, han repetido esas palabras innumerables veces, como verter materiales al momento de moldear una estatua, todos ellos y tú se convierten en uno solo. Antes siquiera de aprender a pensar, el “gran sacrificio” se convirtió en parte de ti y no puedes distinguir si proviene realmente de ti o es el eco de los demás. Remiel vivirá bien, sabe cómo vivir, y tú estás perfectamente satisfecho con ello.

—Entiendo —dice Remiel sin emoción alguna, soltándote.

Necesitas que te deje ir, pero cuando realmente sucede eso no quita que sientes una punzada de dolor. Murmuras lo que quieres decir, pero te das cuenta de que ya terminaste todo lo que necesita ser explicado, no hace falta perder más tiempo.

—Me voy —dices.

—Vete —dice—. No mires hacia atrás.

Te quitas la ropa ensangrentada y te enjuagas la sangre, ahora vuelves a lucir como un sacerdote bien vestido. Ustedes se irán en direcciones contrarias y una vez que salgan por la puerta se irán cada uno por su lado. No puedes ir por el mismo camino, más bien, debes ayudarle alejándote de él, debes encontrar antes las tropas que rodean la Santa Sede y llevártelas. No hay más razones para quedarte y tampoco hay más palabras por decir, solo puedes asentir con la cabeza y darte la vuelta.

—No soy tan noble como tú —escuchas a Remiel susurrar a tu espalda—. Te amo.

Casi te vuelves, comienzas a girar la cabeza, pero no lo logras. Antes de poder hacerlo sientes un dolor en la nuca, tu visión se oscurece y entonces ya no sabes nada.

*

Traducción al español: Siboney69
Traducción al inglés: PastTimer [Wattpad]

Notas de traducción:
- Lago Cochrane: El Lago Cochrane es un lago en Dakota del Sur, en los Estados Unidos.

- Grandes llanuras: “Las Grandes Llanuras (en inglés the Great Plains) son una alta y amplia meseta que se extiende al este de las Montañas Rocosas, en América del Norte, y cubre parte de los estados estadounidenses de Nuevo México, Texas, Oklahoma, Colorado, Kansas, Nebraska, Wyoming, Montana, Dakota del Sur y Dakota del Norte. En Canadá, se extienden por las provincias canadienses de Alberta, Saskatchewan y Manitoba. En México alcanza los valles intermontanos del norte de las Sierras Madres Occidental y Oriental, en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.” [Fuente: Wikipedia]

Comentario personal: Pobre Enoc, siempre tan bueno y responsable.
Pero aparece Remiel y salva la situación *lovelove*.
La pregunta es… ¿podrán escapar? ¿ustedes qué creen? *^*!

¡Y ahora estamos a dos capítulos del gran final!
Sigo a mitad del 39, pero haré lo posible por traerles pronto el siguiente capítulo.

En recomendaciones o cosas varias, no tengo mucho que contar pues hace muy poco que actualicé y ahí les dejé un montón de cosas, jaja.

Solo diré que ya comencé “Fake Demon Lord” y me está gustando, está llena de cosas ridículas y graciosas (muy mi tipo), lo cual me hace lamentar que los últimos 10 capítulos aún no estén traducidos u_u.

La trama es la siguiente: En este mundo de la cultivación hay cinco etapas (niveles) y He Huan, un cultivador demoniaco, está por pasar por una tribulación para alcanzar el (último) nivel de Calamity Crossing.
Como en otras novelas, está la enemistad entre cultivadores demoniacos y justos, y todo el jianghu está a la espera de lo que pasará, ¿sobrevivirá o no el temido Lord demoniaco? Va un mes y las nubes sobre la secta del Palace of Blessing no muestran cambio alguno. Por otra parte, He Huan, no está ni ansioso ni nada de nada, se la pasa entre escribiendo cuando quiere o bebiendo o contemplando la nada(?), así muy despreocupado. Uno de estos días le comunica a su subordinado más cercano que su plan sigue en pie. Lo que He Huan quiere hacer es dividir en dos su conciencia divina(?) (más adelante explica la razón de porqué ha de hacerlo así, pero para presentarles la historia no vale la pena tantos detalles xD), el caso es que al dividirse hizo que su nuevo yo tenga 18 años (y cuando dice esto es bastante sospechoso porque dice que no sabe que versión de su yo de 18 años es la que aparecerá ._.!).

Pasa su tribulación y aparece un nuevo “He Huan”, está bastante perdido, lo único que recuerda es que acababa a de rendir el examen de ingreso a la universidad cuando transmigró a este lugar desconocido. Después de un pequeño enredo (que incluye unos libros pornográficos que salieron volando de su ventana y unos sirvientes listos para que se los eche…), con la ayuda de un espejo logra comunicarse con el original He Huan. Conversan y se aclaran las cosas para el pobre chico virginal. Así que en adelante colaborarán, He Huan va a ayudar a que este nuevo yo, He Ku, se cultive y así ambos ganan.

Voy en el capítulo 13 y como lo dije antes, esta novela es ridícula, no hay forma de tomarse enserio a sus personajes.

Desde el inicio salen cosas del tipo, en otras sectas hay objetos valiosos, únicos, poderosos, en cambio, en esta secta hay montones de libros pornográficos y más parece un burdel que algo serio. He Huan se cultivó con una técnica en la que no te depravas de lo que quieres(?), felicidad, satisfacción, este tipo de cosas es lo que aumenta su poder (en cambio, cosas como preocupación, dudas, cosas más del lado negativas son un no total), así que con esto se pueden imaginar que no hay quien no se haya metido en su cama. Él no va por la vida forzando a los demás, él es tan atractivo, poderoso y hábil que no faltan los que quieran servirle.

Ahora bien, está eso de la transmigración. Simplemente para aclarar. He Huan tiene más de cien años, y sí, él transmigró a este mundo de la cultivación, es por eso que cuando He Ku hace mención de cosas en el mundo moderno, He Huan lo entiende. No hay duda, son la misma persona. Por como van las cosas, la gran duda es cómo pasó el ingenuo y justo “He Huan”, que por su forma de ver las cosas, no hay duda que al transmigrar querría entrar a una secta de los buenos), y en cambio terminó en el camino demoniaco.

Por último, el romance. Bueno, de eso no hay duda. He Huan y He Kun son la CP de esta novela.
Comparando con la historia del “canario enjaulado”, aquí ambos saben muy bien que son la “misma persona” lo cual no evitará el romance. En cambio, en la otra historia, el protagonista que transmigró al pasado es consciente de que se está acostando consigo mismo (aunque usa otro cuerpo), mientras que el “yo joven” no le cree.… Cierto, ¿cómo estará eso aquí? Aquí no hay razón por la cual He Huan y He Kun tengan cuerpos distintos ._. esto ya parece twincest! Jajajaja, no había caído en ello. Ok, no pensaré mucho en ello hasta que llegue el momento XD.

Y ya no digo más, han salido unos personajes secundarios interesantes. Leí unas reseñas en NU y hablaban muy bien sobre esta novela, espero no decepcione.

Ya no los entretengo más, gracias por pasar y ¿hasta el próximo capítulo!

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